Más de 30 países establecieron por primera vez en la historia un plazo para poner fin a la deforestación, pero sin la participación de Brasil, que tiene la mayor selva del planeta.
Pero la ministra del Medio Ambiente brasileña, Izabella Teixeira, declaró a la agencia Associated Press que el país no fue consultado al respecto y que la nueva resolución podría entrar en conflicto con las leyes nacionales de Brasil, que permiten una tala administrada.
Los funcionarios esperan que Brasil firme la declaración, que formaría parte de un pacto a ser adoptado el año entrante.